01 junio 2015

El acuerdo entre los sindicatos y la patronal no suscrito por SOMOS sindicalistas

El acuerdo entre los sindicatos y la patronal no suscrito por SOMOS sindicalistas

La desigualdad se dispara un 60% en la primera década del s. XXI
El golpe de la justicia a la reforma laboral del PP
El pasado 14 de mayo los sindicatos CCOO y UGT firmaron un preacuerdo con las patronales CEOE y CEPYME para los años 2015, 2016 y 2017, se trata del III Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC) Aunque lo más comentado ha sido lo relativo a la propuesta de aumentos salariales de hasta el 1% para 2015 y el 1,5% para el 2016, el acuerdo se refiere a muchos otros temas, empleo y contratación, formación, procesos de reestructuración, igualdad de oportunidades, salud en el trabajo, regulación de la negociación colectiva, solución de los conflictos, etc.

Trabajadores con contrato temporal ganan de media un 25% menos hora que los indefinidos.

El mazazo de la reforma laboral

La reforma laboral impuesta por el gobierno del Partido Popular representa un antes y un después para el movimiento sindical y para la clase trabajadora en general. La desregularización, la arbitrariedad a favor del empresario, el debilitamiento de la negociación colectiva… se ha convertido en el día a día de las relaciones laborales. A pesar de que diferentes sentencias judiciales la han limitado en parte, de ninguna manera han parado los trazos generales de ese durísimo ataque. La huelga general del 29 de marzo del 2012 no logró echarla atrás y hasta ahora no ha sido posible impedir su aplicación. El enorme retroceso salarial, la brutal destrucción de empleo, y el incremento de la desigualdad social en nuestro país difícilmente hubiera sido imaginable sin esa maldita reforma laboral.

Los trabajadores con contrato temporal ganan de media un 25% menos por hora que los contratados indefinidos

Uno de los ataques más directos de la reforma estaba dirigido a limitar la negociación colectiva, a debilitar el sindicalismo y su capacidad de organizar a la clase trabajadora en la disputa de la plusvalía, es decir en la disputa de los salarios, la jornada de trabajo y el conjunto de condiciones de trabajo en las empresas. El preacuerdo firmado intenta poner en valor la necesidad de que el convenio colectivo, la negociación entre las patronales y los sindicatos, sea el centro de las relaciones laborales y, al menos en ese sentido, palie los efectos de la reforma laboral.

Pero el AENC no garantiza tales intenciones, es un conjunto de sugerencias y recomendaciones. Sirva ya como alerta las declaraciones de dirigentes patronales diciendo que el acuerdo salarial firmado no hay que interpretarlo como que ese será el aumento salarial. Poner el convenio colectivo en el centro, recuperar su valor, debilitar la reforma laboral, sólo se ganará si con la movilización y negociación se consigue obligar a las patronales a cumplir esas referencias del AENC.

Qué pasó con el anterior acuerdo

Antes de valorar el actual preacuerdo démosle una vuelta al balance del anterior. El II AENC se firmó en enero del 2012, en un momento en el que la crisis se recrudecía y seguía afectando duramente al empleo, al salario y a las condiciones de trabajo. Curiosamente se firmó pocas semanas antes de que el Consejo de Ministros aprobara la reforma laboral, en febrero de 2012. Entre otras cosas el acuerdo fijaba los siguientes objetivos: "Junto a la moderación de las retribuciones, las empresas deben proseguir y acentuar sus esfuerzos en materia de innovación, calidad e internacionalización de sus productos y servicios…El resultado sería en definitiva, un aumento de la actividad económica y del empleo, tan necesario en estos momentos… En conclusión, todas las rentas deben realizar un esfuerzo conjunto. Tanto los salarios como los beneficios distribuidos deben evolucionar de forma moderada, de modo que permitan dirigir una mayor parte del excedente empresarial a inversiones de reposición y ampliación."

La moderación salarial se cumplió. Entre 2011 y 2013 los salarios perdieron 3,2 puntos, aunque hubo en el 2014 una pequeña recuperación debida a la baja inflación (un 0,3%) (Informe de CCOO Los efectos de la crisis en los salarios) De este informe se deduce que el ajuste salarial ha sido superior entre los trabajadores más precarios (temporales a tiempo parcial) mientras los indefinidos a tiempo completo lo han acusado mucho menos. Durante 2012 y 2013 se agudizó la bajada salarial entre los temporales y se ralentizó entre los indefinidos. Los datos del informe son claros: entre 2008 y 2013 el salario medio mensual de un trabajador a tiempo completo creció un 1% en términos reales; por el contrario el salario medio de un trabajador a tiempo parcial habría sufrido un descenso del 7% en términos reales. Según datos del Gabinete Económico de CCOO, los trabajadores con contrato temporal ganan de media un 25% menos por hora que los contratados indefinidos.

Los salarios en el sector público evolucionaron peor que en el sector privado: un trabajador público a tiempo completo ha visto cómo su sueldo caía un 4,3% en términos reales. La bajada de los salarios ha sido más intensa entre los asalariados con menos ingresos. Pobreza y trabajo han dejado de ser contrarios. Según el informe de CCOO, en España hay 2,1 millones de personas con trabajo por debajo del umbral de la pobreza, un 11,7% del total. Ese porcentaje se dispara en el caso de los autónomos: el 21,7% de las personas que trabajan por cuenta propia están por debajo de ese umbral, y, sin duda, las mujeres siguen siendo infravaloradas por los empresarios en el mercado laboral: los hombres ganan una media del 30% más que las mujeres. El resultado es la gran desigualdad que se ha generado, incluso entre sectores de la clase trabajadora.Según la OIT (Organización Internacional del Trabajo) en España es donde ha crecido más la desigualdad: la brecha entre los grupos de asalariados con mayor y menor nivel de ingresos ha crecido un 20%.

¿Sirvió esa moderación para generar empleo? En ese período la evolución del empleo fue la siguiente: 2012, 6,02 millones de parados (25,77%) 2013, 5,93 millones (25,73%) y 2014, 5,45 (23,70%) Una muy pequeña reducción del paro que los mismos sindicatos ponen en duda, porque las cifras enmascaran la emigración al extranjero y las personas que dejan de inscribirse en las oficinas de empleo. En cualquier caso, los sindicatos denuncian la precariedad y bajos salarios del empleo que se crea.

En cuanto al objetivo de que todas las rentas debían realizar un esfuerzo conjunto, pues no fue así. En los años de crisis, no sólo se ha reducido el peso de los salarios en la Renta Nacional, sino que se ha abierto aún más la distancia retributiva entre directivos y trabajadores. Sólo en 2013 los directivos aumentaron sus retribuciones un 6,9% mientras que los empleados lo reducían en un -0,47% y los mandos intermedios en un -3,18% (según un estudio basado en el análisis de unos 80.000 salarios de trabajadores por cuenta ajena).

No parece que se pueda sacar un balance halagüeño del II AENC.

La negociación colectiva

Ya hemos resaltado la importancia de la negociación colectiva para recuperar salarios, empleo de calidad y mejores condiciones laborales… pero sorprende que en este nuevo AENC se repitan exactamente algunas de las fórmulas que aparecían en el anterior. Se definen los objetivos para "Impulsar el empleo de calidad y con derechos" y se cita textualmente lo que ya aparecía en el apartado "Empleo. Formación…." Ocurre lo mismo en el apartado de "Empleo y contratación" y en otros apartados del redactado.

Y no es que las propuestas no sean buenas, es que son las mismas y no pasan de ser buenas intenciones. Citamos: "El mantenimiento y la recuperación del empleo…El fomento de la estabilidad del empleo y la reducción de la temporalidad…El cumplimiento del principio de igualdad de trato y no discriminación en el empleo y en las condiciones de trabajo, así como la promoción de la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres…Los convenios colectivos deberán, para conseguir los objetivos antes señalados: promocionar la contratación indefinida en el acceso al mercado de trabajo, la transformación de contratos temporales en contratos fijos, el mantenimiento del empleo y la igualdad de oportunidades…Fomentar el uso adecuado de las modalidades contractuales de forma tal que las necesidades permanentes de la empresa se atiendan con contratos indefinidos…Fomentar la contratación de los jóvenes".

Citas textuales reproducidas en el mismo o distinto orden pero sin ninguna referencia al balance de la aplicación del acuerdo anterior, sin ninguna referencia a la necesidad de retirar, o como mínimo modificar la reforma laboral. ¿Vale lo mismo lo que se firmó, y no se cumplió, en el 2012 que lo que se quiere firmar en el 2015? Si lo que se firmó en el 2012 no se ha aplicado ¿qué garantías existen de aplicarlo ahora? Si no es un brindis al sol ¿qué medidas se piensa tomar para lograrlo ahora?

Durante la crisis los costes laborales han caído en España un 18%, en Europa un 3%

La pregunta es pertinente si tenemos en cuenta las referencias del acuerdo a la competitividad y la productividad, que condicionan una negociación colectiva ya de por sí complicada. Porque hasta ahora la crisis sólo ha ofrecido sufrimientos y retroceso para las clases trabajadoras y para lograr revertir esa situación un pacto con la patronal es insuficiente. Las intenciones pueden ser buenas, pero al otro lado de la mesa no se encuentran almas generosas ni caritativas, sino patrones y capitalistas que quieren seguir manteniendo y si es posible mejorando su tasa de beneficios, y en primer lugar a costa de la clase trabajadora.

Recuperar salarios

La parte de este III AENC que más se ha comentado en los medios de comunicación ha sido la relativa al acuerdo de aumentos salariales. Para el 2015 se propone un aumento de hasta 1%, hasta un 1,5% para 2016, que la suma de los aumentos de ambos años sea mayor que la inflación y ligar los aumentos salariales del 2017 a la evolución del PIB y a las perspectivas económicas del 2017. En el preacuerdo hubo que incluir la exigencia de las patronales de "hasta el 1%", es decir que podría ser desde 0% hasta 1%, limitando aún más el alcance de los posibles aumentos salariales.

Es evidente que una de las cuestiones vitales para las familias trabajadoras, y también para la economía, es lograr recuperar el poder adquisitivo perdido. Sin aumentos salariales generalizados y sustanciales la llamada recuperación económica no será más que una farsa y un mayor aumento de la desigualdad. El porcentaje pactado está muy lejos de las necesidades y de lo perdido durante estos años, bastante lejos también de los beneficios de muchas empresas e incluso de los aumentos de productividad.Durante la crisis los costes laborales han caído en España un 18%, en Europa un 3%.

Según datos del Ministerio de Empleo hasta el 30 de abril, de los 2.412.960 trabajadores con convenio registrado este año, 711.641 trabajadores (un tercio del total) disfrutan de un aumento de las retribuciones mayor del 1%. La subida media pactada en los 783 convenios que entraron en vigor hasta ese día, con efectos sobre 457.925 empresas, es de 0,71%. De ellos, 242 están por encima del 1%, 270 por debajo y 264 consagran la congelación salarial. Entre enero y abril de 2015 se acogieron a la cláusula de descuelgue del convenio 679 empresas, con una plantilla conjunta de más de 22.000 trabajadores.

Hay que reconocer las dificultades para recuperar lo perdido, que la precariedad y el paro son una dificultad añadida para la movilización, incluso que mejor es "hasta 1%" que nada… pero es que ni siquiera esos porcentajes de aumento están asegurados, dependerán de la negociación en cada convenio colectivo y, por lo tanto, volvemos a lo mismo, cada empresa o sector tendrá que arreglárselas como pueda.

Sin perder de vista que, desde febrero de este año, el IPC ya no es el índice de referencia para la actualización de precios en la economía española, con una única excepción: los salarios vía negociación colectiva. Una posibilidad útil para el movimiento sindical en su conjunto que, sin embargo, este acuerdo no valora suficientemente al desvincularse del mismo para el año 2017.

Cuál es el plan sindical

Estas reflexiones nos llevan a uno de los debates centrales del sindicalismo de clase, el valor actual de la política del diálogo social. El debate no es sobre si tiene que haber o no acuerdos con las patronales o incluso con el gobierno, ¡claro que tiene que haberlos! Defender los convenios colectivos, que son acuerdos con las patronales, es aún más importante cuando se pretende que desaparezcan o reduzcan su valor. A lo que nos referimos es si el diálogo social ha de ser el eje vertebrador de la política sindical, o bienes necesario desplazar ese eje a la acción, la participación y la recuperación de lo perdido.

A menudo se ha presentado la política de diálogo social como la única posible, sin embargo no se puede decir que durante estos años haya sido muy exitosa, por eso mismo quizás haya llegado el momento de plantearse un cambio de rumbo. Un cambio que implique un giro hacia la movilización, hacia la participación, a la búsqueda de acuerdos amplios y unitarios con todas las fuerzas sindicales, a una mayor relación del movimiento sindical con los movimientos políticos y sociales. Una estrategia para organizar el conflicto y la movilización como respuesta a las políticas neoliberales y a los gobiernos que las imponen. Derrotar las políticas neoliberales no es tarea fácil ni se logrará sin la participación de todos y todas las que luchan y quieren cambiar las cosas.


Publicado en Sin Permiso por Miguel Salas, Alfredo Cabezas, Litus Alonso, Nuria Lozano, Assun Franquesa, Carlos Márquez y Jordi López Santin, sindicalistas afiliados a CCOO.


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