25 junio 2015

Guillermo Zapata entrevista

Guillermo Zapata entrevista
El concejal de los distritos de Fuencarral y Villaverde del ayuntamiento de Madrid Guillermo Zapata ha sido imputado hoy por la Audiencia Nacional y tendrá que declarar el 7 de julio como consecuencia de la polémica suscitada por unos tuits publicados en su cuenta de Twitter en 2011 que le llevó a dimitir del cargo de concejal de Cultura sin haber llegado a entrar en el despacho.
Zapata, la persona más nombrada en la política española las dos últimas semanas, recibe a Diagonal en la junta de distrito de Fuencarral para conversar sobre la imputación, el escándalo y sus primeras tareas como concejal.

¿Cómo te encuentras tras conocer la imputación?
Una vez tomé la decisión de salir del área de Cultura y empecé mi trabajo en la junta de distrito, primero en Fuencarral y luego en Villaverde, me quedé bastante tranquilo porque había conseguido elaborar la responsabilidad política, que a mí me parece que era razonable, y había empezado un proceso, por otro lado, que tiene que ver con el dolor, el conflicto que podía haber causado a otras personas a una escala más humana. Y eso es un proceso más lento, de que la gente te vaya conociendo, vaya sabiendo lo que has hecho, de pedir disculpas. Por eso estoy tranquilo. Los procesos posteriores no dependen enteramente de mí, daré las explicaciones que se me soliciten, claro.

¿Te esperabas que se llegase a esto?
No lo esperaba porque es una situación muy imprevista. Entiendo que no obedece a una especie de conspiración sino a que realmente un montón de gente se enfada muy rápidamente, por la lógica de las redes sociales, y de manera legítima, independientemente del contexto que puedan tener los tuits o las explicaciones posteriores. A partir de ahí se ponen en marcha otros mecanismos de orden político, jurídico, mediático sobre los que yo no tengo mucho control. No me lo esperaba pero no puedo hacer nada al respecto.

"No tengo nada que ocultar. Tengo la suerte de que mi trayectoria es absolutamente pública"

¿Con qué expectativa irás a declarar?
Con la idea de contar lo que soy, lo que hago, lo que he hecho y responder las preguntas que se me hagan. No tengo nada que ocultar. Tengo la suerte de que mi trayectoria es absolutamente pública.

¿No te parece que ha podido dar la sensación de que renunciabas a defenderte?
Creo que no. He dado bastantes explicaciones. Estamos acostumbrados, sobre todo en los ámbitos activistas, a que defenderse sea atacar a quien te ataca, y entiendo que en muchísimas ocasiones es lo que hay que hacer porque estamos en una discusión de orden estrictamente político, en una pelea política. Pero en este caso se cruzaban otros elementos que no pasaban por atacar al otro porque el otro no sé bien quién es, no me parece del todo justo reducirlo al Partido Popular o a un medio de comunicación. La sensación que tenía, ahora menos porque se ha mitigado mucho, es que había mucha gente dolida y muy desconcertada. Y si esa gente quiere hacer en un momento dado una reflexión sobre cómo los medios de comunicación han tratado esto, es muy legítimo. Pero lo que tenía que ver conmigo era una responsabilidad diferente. No es que haya renunciado a defenderme, es que defenderme era hacer lo que he hecho.

"Recibía de votantes de Ahora Madrid una sensación intensísima de desconcierto, una contraimagen de la imagen que tenían de Manuela Carmena y una incomprensión total de lo que estaba pasando"

¿Crees que la actuación del PP obedece a una lógica reactiva al haber perdido el ayuntamiento de Madrid?
Creo que hay dos fases. Una primera en la que los miembros del PP no actúan como tales en las redes sociales. Se sienten ofendidos por lo que leen y reaccionan ante eso de manera rápida y visceral, como son las redes sociales, especialmente Twitter. Posteriormente, entiendo que el PP hace un análisis de cómo eso se construye políticamente desde su posición. Y ahí inicia otro proceso, que es cuando digo que mi capacidad de control es muy escasa. También me he encontrado con personas del PP que han distinguido el plano humano y el plano político, tienen esa capacidad, yo no soy tan capaz… Pero son dos fases distintas. Entiendo que tienen que hacer oposición y actúan en los términos que les parecen más razonables. Por mi parte, yo he asumido la responsabilidad política que tenía que asumir y para mí la situación es ésa. Nosotros podíamos esperar una presión fuerte del poder económico, quizá una reacción visceral del poder político, pero creo que no esperábamos que la dimensión mediática iba a ser tan intensa desde tan pronto y con tanta transversalidad. Pero hay una diferencia importante con respecto a otros casos y al mío, que es la velocidad de propagación, que no responde a una conspiración mediática sino a una fuerte sensación de agravio. Yo recibía de votantes de Ahora Madrid una sensación intensísima de desconcierto, una contraimagen de la imagen que tenían de Manuela Carmena y una incomprensión total de lo que estaba pasando. En ese sentido, entiendo que ha habido muchas inercias en los medios de comunicación a la hora de contar lo que estaba pasando por la velocidad en la que se propagaba. Y yo tenía la necesidad de parar, pensar y separarme un poco.

¿Cómo es el trabajo de concejal de distrito?
Es muy intenso, son días muy rápidos. Hay una media de tres o cuatro reuniones al día, de temas absolutamente variados: desde un problema concreto de un vecino con la licencia para abrir un local a una inundación en un colegio o un informe de absentismo escolar o el desarrollo de un plan de fiestas. Luego tiene otra parte muy importante de firmar documentos. Muy pocas cosas pueden ponerse en marcha si no das permiso.
Lo primero que estamos haciendo todos los concejales de Ahora Madrid es un trabajo muy fuerte de documentación, de conocimiento de las áreas de las Juntas, su trabajo, la situación en la que se encuentran, las herramientas que desarrollan,… intentar sacar la mayor cantidad de información posible del distrito. Pero a la vez hay cuestiones que no se detienen porque tú acabes de llegar y hay que solucionarlas. El funcionamiento es una mezcla de sentido común y legalidad, para la que cuentas con las figuras de las secretarias y secretarios de la Junta, que ayudan mucho. Para lo otro, tu criterio.


"Hay barrios completos por los que el concejal de distrito no había aparecido nunca"

¿Qué mirada estás aplicando?
Lo que define la política de partido son las líneas estratégicas, las cuestiones estructurales, qué quieres cambiar a medio plazo, pero para todo lo demás tienes que hacer una interpretación de un cierto interés general lo más apartidista posible: pensar en términos de ciudadanía, bien común, servicio público y de alguna manera salirte de cualquier modelo de prejuicio. No es difícil, porque los problemas concretos vienen muy despojados de ideología, muy desnudos de decisiones fuertes. Éstas tienen otra temporalidad en ese sentido estratégico.
Por otro lado, enseguida asumes una posición de responsabilidad, que no es diferente a la de la gestión de cualquier otro espacio pero sí en cuanto a que no existe ningún otro a quien demandarle nada. Una de las cosas que me pasan es que digo "podríamos hacer esto así" y eso se empieza a hacer así, no hay una autoridad que lo valide o no, sino que eso son líneas que se ponen en marcha. Y ahí lo que te sale es un ejercicio de máxima prudencia. Nos está pasando a todos los nuevos concejales, unos niveles de prudencia máximos, que es lo contrario de la imagen mediática que se podría construir de un ejército de gente a caballo que entra a romper las cosas. Al contrario, te sale un sentido de hiper responsabilidad. Por ejemplo, yo he participado muchas veces en organizar con colectivos las fiestas del barrio del Pilar pero cuando te sientas a pensar el plan de seguridad de estas fiestas, todo lo que pase es responsabilidad tuya.
A la vez ves cómo ha funcionado la institucionalidad hasta ahora: hablo de barrios completos en los que el concejal de distrito no había aparecido nunca; hablo del uso de coches oficiales para cosas que no tienen nada que ver con el trabajo; hablo de cuestiones de educación, de saludar a la gente que trabaja en la Junta,…

"La lógica del servicio ha sustituido a la del derecho y deshacer este proceso es muy lento"

¿Cómo se pueden aplicar determinados principios para desabrochar el corsé de la institución?
Estamos en una primera fase de llegar y ver. Por ejemplo, sobre servicios sociales, educación, he observado que la lógica del servicio ha sustituido a la lógica del derecho. La primera es muy fácilmente cuantificable y eso permite medir en términos contables (he atendido a más, a menos,..) qué problemas se han resuelto pero dificulta muchísimo el generar herramientas del trabajo colectivo y comunitario. Toda la legislación, la temporalidad del trabajo, la manera de enfocarlo, provoca todo el tiempo individuación y relación de usuario de servicios, de cliente. Y eso es una de las primeras cosas sobre las que trabajar. Pero a la vez la problemática concreta de los servicios sociales se expresa persona a persona de manera diferente. Sin embargo, la necesidad de pensar dispositivos colectivos es constante, porque los problemas son colectivos. Lo que pasa es que esa lógica de servicio está en los dos lados, en los profesionales del ayuntamiento y en los ciudadanos, que se relaciona con la institución como quien se dirige a una empresa. Deshacer este proceso es lento, por eso creo que hay que ir abriendo la institución poco a poco con distintos dispositivos y ver cómo funcionan. Hay otra fase más intensa de participación que iremos implantando y que so pero para que sean realmente participativos su desarrollo ha de ser potente. Otra cosa que me ha llamado la atención es el abandono de la cuestión comunicativa. Se han gastado millones en publicidad institucional pero los recursos comunicativos de los distritos son muy pobres, y en general eran gestionados por asesores del concejal. Con esto lo que ocurre es que hay muchos servicios y actividades que la gente no sabe que existen y no los puede disfrutar.