03 julio 2015

Podemos: entre la tentación del tercer puesto o la de ser "el partido del 15M"

Podemos: entre la tentación del tercer puesto o la de ser "el partido del 15M"
Marcha del Cambio en enero de 2015 en Madrid. 
Eficacia de las candidaturas de unidad en las elecciones municipales de mayo y los resultados de Podemos en las autonómicas obliga a los partidos de izquierda, y a los movimientos sociales y activistas participantes, a replantear su estrategia de cara a las generales. Y a la espera de que se convoquen los comicios, previstos para noviembre, el incipiente debate sobre la confluencia de la izquierda gira ahora en torno a la posición de Podemos.

En una parodia del programa de entrevistas de Pablo Iglesias emitida en el informativo satírico La Tuerka News, la invitada era la confluencia. “Sí que es cierto que a mí me han hablado mucho de ti, pero también te digo que yo de ti paso un poco como de la mierda, porque tú a mí no me haces falta… ¿Qué se siente al saber que el nuevo líder prescinde por completo de tus servicios? ¿No te sientes un poco infravalorada?”, preguntaba Iglesias. “Hombre, hay mucho trabajo por hacer. Como dice el Partido Popular: ‘queda mucho por hacer’. Y estoy convencido de que si no es por Whatsapp será por Telegram, pero conseguiré reunir a todos, que charlemos un día, nos tomemos un café y consigamos esa confluencia”, le contestaba la susodicha. Así ironizaban sobre la postura de Podemos, que en su asamblea fundacional de Vistalegre aprobó concurrir a las generales, igual que a las autonómicas, con su marca.


Ante la necesidad de adaptar lo acordado hace ocho meses al nuevo escenario surgido del 24M, la dirección de Podemos aprobó el 27 de junio un proceso de primarias abiertas para elegir las listas al Congreso de los Diputados y al Senado. La fórmula para el primer caso establece una circunscripción única estatal a la que se presentarán candidaturas individuales o integradas en listas que serán votadas por los ciudadanos interesados y las bases de Podemos de todo el Estado. Quienes se presenten no tienen por qué estar inscritos en Podemos y para territorios como Catalunya, Euskadi, País Valencià o Galicia, donde el partido tiene menos fuerza, se contempla dejar “huecos” en la lista para incluir a los candidatos de las formaciones y movimientos con los que se pueda confluir. Dirigentes como los secretarios generales de Podemos en Asturias y Andalucía y consejos ciudadanos como el de la Comunidad de Madrid o Toledo ya han criticado la propuesta.

"El problema es que lo que ganas en eficacia lo puedes perder en implicación de la gente"

Daniel Jiménez, editor del portalpodemoslasagra.info, dedicado a informar sobre la acción política de los círculos de Podemos en la comarca toledana de La Sagra, considera que este modelo de primarias está pensado desde un punto de vista estratégico para elegir las candidaturas más eficaces en las urnas. “El problema es que lo que ganas en eficacia lo puedes perder en implicación de la gente. Con este sistema a lo mejor acaba siendo número uno por Toledo una persona de Madrid, Barcelona o Valencia, y seguramente a los círculos de cada lugar les gustaría que estuvieran en las candidaturas gente que ha trabajado dentro de los círculos”, explica Jiménez a Diagonal. En su opinión, con la convocatoria de estas primarias, la dirección del partido “está diciendo claramente que lo importante es el proceso interno de Podemos” y no una candidatura de unidad estatal similar a las que gobiernan en Madrid y Barcelona. Un tipo de candidatura que entiende que debería haberse planteado a las bases antes de convocar las primarias.

Según el politólogo Sebastián Lavezzolo, en la formación de Pablo Iglesias estarían analizando la situación a corto y largo plazo, y debatiendo si presentarse como el partido “parido del 15M” y perder protagonismo o mantenerlo y ser una tercera fuerza con opciones de cara al siguiente ciclo electoral. “Si Podemos cree que la única posibilidad de llegar al Gobierno es esta, lo que antes llamaban ‘ventana de oportunidad’, y miran los resultados de las autonómicas y las locales, deberían replantearse la negativa a las candidaturas de unidad popular. Porque el apoyo a Podemos está en torno al 15%, y si pasamos estos apoyos por el tamiz electoral quedarían muy por debajo del PSOE”, comenta para Diagonal. “La otra opción es que ahora crean que realmente en un ciclo electoral es imposible llegar al poder; entonces se trata de una cosa más a largo plazo”, indica Lavezzolo, quien piensa que este debate refleja el dilema interno en Podemos entre ser un partido más horizontal y abierto o bien más vertical y parecido a las organizaciones políticas tradicionales. Algunos cargos de la formación partidarios del primer modelo, como el secretario general en Aragón Pablo Echenique o la parlamentaria madrileña Beatriz Gimeno, han pedido un replanteamiento de la estrategia a seguir. “La irrupción de importantes fuerzas municipalistas en las principales ciudades sitúa a Podemos en la intersección de buena parte de ellas, pero sin que quepa atribuirse exclusividad alguna”, suscriben en el documento Abriendo Podemos.

Una de esas irrupciones ha tenido como escenario Galicia, donde Compostela Aberta, Ferrol en Común y Marea Atlántica, en A Coruña, han conseguido investir alcaldes a sus candidatos. En una tertulia del programa de radio ‘online’ Carne Cruda, Xosé Manuel Beiras destacaba la importancia de la ciudadanía en los buenos resultados de estas candidaturas. “Unidad popular sí, pero no puede ser un frente popular de partidos en el sentido histórico, ni tampoco un partido líder. Porque el motor está en la ciudadanía, que se autoorganizó para defenderse, porque fallaba todo el aparato de la democracia representativa, para dar el salto a las municipales con esas candidaturas promovidas por la propia ciudadanía”, decía el portavoz Nacional de Anova. Según Beiras, “el caso de que en Galicia, que representa el 5% o 6% de la población del Estado español, haya habido tres mareas que desbancaron al PP de las tres grandes ciudades en donde tenía mayoría absoluta es una demostración rotunda y tajante”.

En esa confluencia gallega ha estado Izquierda Unida (IU), no como en Madrid, donde por primera vez se ha quedado sin representación en el ayuntamiento. Cinco concejales de Ahora Madrid son exmilitantes de IU que han dejado recientemente el partido por el rechazo de la dirección regional a integrarse en el proyecto que finalmente ha acabado gobernando la ciudad. En un intento por recomponer el partido y fijar el rumbo a las generales, la dirección de IU aprobó la propuesta de su candidato a la presidencia del Gobierno para buscar una candidatura de unidad. Sin una fórmula previa. “A fecha de hoy, no hay ninguna propuesta en torno a cómo articular el proceso de unidad popular en ese sentido. La fase en la que nos encontramos consiste en realizar encuentros con otras formaciones políticas y movimientos sociales para poner en común la lectura que hacemos cada una del momento político”, afirma Alberto Garzón a Diagonal. “Las siglas o el nombre con el que nos presentemos es lo último. Tenemos que construir primero los cimientos del edificio y, al final, pensar el color que le ponemos al tejado”, comenta el diputado malagueño sobre la posibilidad de que la candidatura se presentase bajo el paraguas de Podemos.

Uno de los primeros contactos de Garzón fue con el coportavoz de Equo Juan López de Uralde, quien tras el encuentro apeló a la “responsabilidad” de las fuerzas más votadas. También Somos Izquierda, que agrupa a colectivos ciudadanos y a afiliados de partidos como PSOE, Podemos, IU o Equo ha hecho un llamamiento a las direcciones de estas formaciones a trabajar por la convergencia. Y es que el trabajo de los movimientos sociales y las plataformas ciudadanas y la apuesta de los militantes por dejar a un lado sus siglas han dado como resultado opciones atractivas para una gran parte de la población. Opciones, por encima de los partidos y coaliciones al uso, capaces de alcanzar la gestión de lo público y que son una oportunidad para poner sobre la mesa cuestiones hasta ahora vetadas y aportar soluciones y enfoques impensables en muchos ayuntamientos hace unos meses. Y claro, ahora la gente quiere más.