02 septiembre 2015

SOMOS sindicalistas apoya la huelga el 4 de septiembre en Renfe

SOMOS sindicalistas apoya la huelga el 4 de septiembre en Renfe
A principios de agosto, Renfe daba marcha atrás a su plan de llevar a cabo un despido colectivo que iba a destruir 2.000 puestos de trabajo en los próximos cuatro años. La empresa ferroviaria asumía la imposibilidad de implementar un Expediente de Regulación de Empleo (al mismo tiempo que un plan de contratación. Sin embargo, detrás del titular de que la compañía no llevará a cabo su ERE se esconde una reforma de las relaciones laborales en la operadora que ha llevado a tres sindicatos a convocar una huelga el próximo viernes 4 de septiembre.

El principal problema para medir el impacto de la huelga entre la plantilla de Renfe son los servicios mínimos establecidos por Fomento. Como en otras ocasiones, estos están muy por encima de la mitad del servicio, un 75% en larga distancia y alta velocidad y un 66% en media distancia. “26 trabajadores de una plantilla de 30, la de larga distancia de Chamartín, han recibido una carta de servicios mínimos”, indica Fernando Bermejo, del secretariado permanente del Sector Federal Ferroviario de CGT, quien denuncia el poco margen de maniobra que han dejado las leyes de huelga.
Motivos del paro

El plan de la empresa es sustituir los despidos por un plan de "bajas voluntarias" que arroja bastantes dudas. Fernando Bermejo explica que, en la actualidad, la plantilla de Renfe tiene una media de edad en torno a 54 años. La recuperación del poder adquisitivo, la devolución de la paga extra sustraída con el recorte a los funcionarios de 2012 y otras reivindicaciones sobre bajas laborales y coeficientes reductores son más motivos para una convocatoria que también convoca CC OO y que no secunda UGT Ferroviarios.

“La empresa está jugando a quedarse sin trabajadores y lo que se contrata es en precario”, indica Bermejo, quien denuncia que paralelamente el Gobierno lleva a cabo esfuerzos para acelerar la entrada de operadores privados en el sector ferroviario. Desde CGT se estima que, tras las últimas reducciones de plantilla, es necesario reponer cerca de 7.000 puestos de trabajo en el sector.

Pero la vía de la empresa es bien distinta. La dirección no plantea qué va a pasar con las personas en plantilla que quieran acogerse a ese plan y no estén en edad de jubilarse. es en el capítulo de contrataciones donde llegan las peores noticias para el empleo público en Renfe. Los nuevos contratos tendrán una reducción salarial del 40% y el 60% sobre la plantilla establecida. La dirección apuesta por la contratación de becarios, de contratos a tiempo parcial y alarga los tiempos de permanencia para la promoción interna en algunos casos de dos años hasta diez.

CGT denuncia la falta de un plan de recursos humanos que dé viabilidad y continuidad a las empresas del grupo Renfe. Este convoca la huelga del próximo viernes para defender el empleo, se internalicen las cargas de trabajo –en contra de la política de externalización a empresas privadas de servicios que se prestaban en Renfe– y para que se aporten soluciones a los trabajadores de Ancho Métrico (FEVE),a la espera de su integración plena en el organigrama de Renfe.

Bienvenido, Mr. Juncker

El próximo 9 de septiembre, el presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker pronunciará su discurso sobre el Estado de la Unión y dará más detalles del“Plan Juncker” de inversiones, que pretende movilizar 315.000 millones de euros a los países de Europa. Entre las infraestructuras que España “venderá” a la Comisión Europea para obtener los créditos del Plan Juncker estarán nuevas vías de Alta Velocidad para mantener a España como país europeo líder en este tipo de líneas.

Según denunció en Eldiario.es la eurodiputada Tania González (Podemos GUE/NGL) el Estado ha destinado 76.000 millones de euros entre 1992 y 2012 a las líneas de AVE: “Una costosísima red de Alta Velocidad que en muchos casos era innecesaria excepto para las grandes empresas constructoras, grandes beneficiarias de esta ingente inyección de capital público. Las mismas que ahora están esperando a quedarse con las líneas más rentables”.

Fernando Bermejo también ve en la apuesta por la alta velocidad una tendencia contraria al desarrollo que el sector ferroviario está teniendo en los países de Europa central, “que apuestan por servicios convencionales y renuncian a líneas innecesarias como el AVE”. Junto a la construcción de estas líneas, que ha estado salpicada por casos de corrupción –especialmente el caso Bárcenas–, el Gobierno pretende apuntalar en el fin de la legislatura el siguiente paso de lo que CGT considera el “expolio” de este servicio público dando paso a la gestión de las líneas por parte de operadores privados.