09 noviembre 2015

Políticas de austeridad y desempleo en enfermería

Políticas de austeridad
Es muy posible que una persona nacida en España alcance los 80 años de vida. La esperanza de vida ha aumentado, hasta el punto de que sólo en Japón es más alta. Lo que es prácticamente imposible es que esa vida pueda ser vivida sin requerir la atención de profesionales de la enfermería y el cuidado.

Los datos de esperanza de vida que ha presentado esta semana la OCDE en su informe bianual "Health at a Glance” han mostrado la tendencia a vivir vidas más largas, pero también lo que las enfermeras señalan como un problema importante: el envejecimiento de la población y la necesidad de la promoción de la salud y el cuidado que ellas aportan.

Por eso, apuntan que el informe de la OCDE muestra un dato muy preocupante para la sociedad española, y es que certifica la tendencia a la baja del número de enfermeras por habitante. El ratio, según este informe, mantiene la tendencia negativa que ya se observaba en el informe de 2013. Entre 2011 y 2013, el número de enfermeras ha caído cuatro décimas, de 5,5 a 5,1 por cada cien mil habitantes, lo que sitúa a España muy por debajo de la media de la OCDE y a la cola de Europa, sólo por detrás de Grecia y Letonia.

Mar Rocha, portavoz del Sindicato de Enfermería, cree que el informe sólo certifica lo que vienen denunciando, y teme que las cifras de 2014 y 2015 sigan esa tendencia a alejarse de los estándares de los países más desarrollados.

También destaca que mientras el número de profesionales de la enfermería, el de médicos sube. España también se sitúa a la cola de la OCDE en este campo: la ratio es de 1,3 por cada médico, mientras que la media de los países más desarrollados es de 3,4. El enfoque de los profesionales de la enfermería como algo prescindible se ha visto confirmado por el decreto que desarrolla la prescripción por parte de enfermeras de medicamentos, un decreto que ha indignado al colectivo.

Aunque las cifras que da la OCDE son para el conjunto del país, las diferencias entre territorios son importantes: en Andalucía la ratio de enfermeras por cien mil habitantes está en 2,6, la mitad de la tasa de profesionales y a años luz de los números que presentan países como Suecia o Noruega, los países con más número de profesionales por persona. Las Islas Canarias también padecen esta infradotación, su ratio es de 4,48, siete décimas menos que la media estatal.

Los recortes presupuestarios puestos en marcha a raíz de las políticas de austeridad de PSOE (hasta noviembre de 2011) y PP (2011-2015) explican esta caída del número de profesionales. Rocha apunta a que no se cubren jubilaciones ni bajas, se reducen jornadas indiscriminadamente y se extiende el trabajo precario en el sector.

Aunque la privatización de centros no explica por sí sola esta tendencia, Rocha identifica que "ayuda" en este proceso. Principalmente por la precarización, una política laboral que se ve enquistada por el déficit, "histórico", en opinión de Sánchez, en la convocatoria de oposiciones para dar estabilidad y consolidar empleos.

Aparejado a ese deterioro de las condiciones de trabajo, Mar Rocha constata que existe una tendencia a la migración de muchas enfermeras a países con condiciones de trabajo mejores. Así, el 6% de las enfermeras de Reino Unido proceden de España. "Salen con el consiguiente coste para nuestra sociedad", denuncia Rocha, quien cree que "se está teniendo una visión muy miope, aparte de formarlas y que se vayan no se están teniendo en cuenta las necesidades futuras de la población".