19 febrero 2016

‘Correscales’, la enorme iniciativa contra la precariedad laboral

Parte de Bilbo a Barcelona la ‘Correscales’, la enorme iniciativa contra la precariedad laboral
Los sonidos de la txalaparta dieron paso al bertsolari Arkaitz Estiballes. Después las y los trabajadores de Movistar resumieron la huelga indefinida que protagonizaron. A partir de ahí, se escenificó la comunión trenzada entre diferentes agentes sociales en el combate contra la acumulación de riqueza.

La lucha que empezaron los y las trabajadoras subcontratadas por Movistar ha conectado con otros sectores precarizados. Mensajes a favor de la dignidad de las trabajadoras y en contra de la precariedad en pancartas y camisetas de muchas de las participantes. Antes de empezar la marcha, han nombrado a los diferentes colectivos que llevarán el testigo en el primer kilómetro: feministas, jóvenes, ecologistas, desempleados, pensionistas, antimilitaristas… El objetivo es tejer complicidades, luchas y solidaridad.

Después de introducir el texto trilingüe en el testigo –una pieza que emula un teléfono azul–, empezó la marcha entre gritos de “tipi-tapa, tipi-tapa, correscales”, “borroka da bide bakarra” (“la lucha es el único camino”), “prekarietatea apurtu” (“destrocemos la precariedad”) o “aquí está la Marea Azul”. El texto recorrerá los 800 kilómetros en el testigo y lo leerán en Barcelona.

“Estamos aquí para pelear este injusto sistema que nos deja sin salidas, estamos contra la precariedad laboral”, subrayaron al inicio de la marcha. “Queremos formar una sociedad que no nos obligue a consumir, queremos desarrollar nuestro proyecto de vida en libertad, no queremos andar pidiendo salarios miserables, la solidaridad tiene que prevalecer ante el individualismo, no debemos aceptar los chantajes”.

Y así, empezó la marcha. Los miembros de la Marea Azul formaron con sus escaleras los primeros metros. Al principio con tranquilidad, muy parecido a una manifestación, no empezó el trote hasta que la marcha llegó a Basauri. De aquí en adelante, las y los trabajadores y solidarios han seguido toda la noche haciendo frente al viento y la lluvia. La meta, en Barcelona, a 800 kilómetros.

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