08 febrero 2016

La clase trabajadora paraliza Grecia durante la huelga general

La clase trabajadora paraliza Grecia durante la huelga general contra la reforma de las pensiones
La clase trabajadora paraliza Grecia durante la huelga general contra la reforma de las pensiones.

Atenas fue escenario de violentos incidentes y choques entre la policía y los manifestantes que participaron en la primera huelga general de 2016, en contra de las políticas que está imponiendo el Ejecutivo de Alexis Tsipras y que afectan de lleno a las condiciones de vida de los trabajadores y trabajadoras del país.

Comerciantes, marinos mercantes, jubilados, profesionales, transportistas y sobre todo agricultores han multiplicado sus movilizaciones contra el recorte a las pensiones.

La huelga, de la que participaron casi todos los sectores laborales, fue convocada por los principales sindicatos en contra de la reforma de pensiones prometida por el primer ministro Alexis Tsipras como parte del acuerdo entre Grecia y el Fondo Monetario Internacional (FMI), la Comisión Europea (CE) y el Banco Central Europeo (BCE).

De hecho, el paro coincide con la presencia en Atenas de representantes de estos organismos, que tienen la misión de dar continuidad a las medidas neoliberales.

Tsipras anunció un plan para reducir las pensiones que provocó un enorme malestar en la clase trabajadora. Las pensiones se han recortado 11 veces desde 2010, con una pérdida del 40% de su cuantía, sobre todo las llamadas principales.

En esta ocasión, los principales sindicatos y otras fuerzas se unieron para protestar en contra del plan de pensiones que prevé un recorte de casi el 35% para los nuevos jubilados.

Tanto la Confederación General de Trabajadores (GSEE) como la Confederación de Empleados Públicos (Adedy), mayoritarias en el sector privado y estatal respectivamente, llamaron a todos los trabajadores a unirse a las manifestaciones que se desarrollarán en todo el país.

Por su parte, el Frente Militante de Todos los Trabajadores (PAME), de orientación comunista, se sumó al paro y convocó concentraciones y marchas en 76 ciudades.

Pero además, tanto la Confederación Helénica de Profesionales, Artesanos y Comerciantes (Gsevee) como la Confederación Nacional de Comercio y Empresas (ESEE) también decidieron apoyar la movilización.

El amplio seguimiento se notó también en la multitudinaria manifestación que recorrió el centro de Atenas, y en que se registraron algunos incidentes cuando grupos aislados de manifestantes lanzaron cócteles molotov a la policía, que respondió con gases lacrimógenos y bombas aturdidoras.

Los disturbios continuaron después, ya finalizada la manifestación, en el barrio de Exarjia, de tradición izquierdista, donde los manifestantes incendiaron contenedores de basura y volvieron a la lanzar bombas incendiarias.

La manifestación fue la más multitudinaria de los últimos años, con unos 40.000 participantes, según la policía, y 100.000, de acuerdo con los organizadores.

Al grito de “retiren la reforma de pensiones o váyanse” o “los votamos para salvarnos, no para que acaben con nosotros”, abogados, médicos, maestros, farmacéuticos, trabajadores de los aeropuertos y puertos, pensionistas y muchos otros profesionales marcharon no solo por el centro de Atenas sino por otras muchas ciudades.

En el transporte hubo un paro total en tranvías y trenes interurbanos y de cercanías, mientras que el subte y el tranvía de Atenas sólo circularon siete horas y los colectivos, 12.

Los barcos permanecieron amarrados y se produjeron 66 cancelaciones de vuelos domésticos de las compañías locales Olympic Airways y Aegean Air debido al paro parcial de los controladores.

A diferencia de las últimas dos convocatorias, la mayoría de comercios del centro de Atenas permanecieron cerrados, una imagen que no se repetía desde hacía años, pues las sucesivas huelgas han desincentivado la adhesión de muchos autónomos.

El presidente de la asociación de Pymes, Yorgos Kavazas, dijo que en algunas ciudades como Tesalónica -la segunda mayor del país- o Volos la participación se acercó al 100 %, informó EFE.

Según la confederación nacional del comercio, el coste del cierre de un día supone pérdidas de 210 millones de euros para el sector y de 8 millones para el Estado por la recaudación del IVA.

En el mercado central de Atenas la parte dedicada al pescado mantuvo un cierre total, mientras en la de la carne el seguimiento fue desigual porque, a pesar de estar de acuerdo con el motivo de la huelga, su sindicato no la ha secundado.

Los agricultores participaron en protestas en varias ciudades como Tesalónica, pero decidieron levantar los bloqueos de carreteras que mantienen desde hace dos semanas, con el fin de facilitar la participación en las manifestaciones.

A cambio, acordaron organizar un bloqueo de 24 horas de carreteras, aeropuertos, aduanas y puertos el próximo sábado.

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