22 febrero 2016

Rocío, el rostro de la precariedad en el trabajo

Rocío, trabajadora a tiempo parcial en un hipermercado: "Es humillante, me siento pisoteada"
Sucedió hace dos años y de forma inesperada para Rocío Rubio. Su jefa directa en el hipermercado para el que trabaja desde 2009 llamó a un cincuentena de empleados y les dio una mala noticia: su jornada laboral iba a tener que reducirse drásticamente.

"En realidad en el contrato ya se especificaba que mi jornada era de 60 horas mensuales, pero siempre se completaba con horas adicionales para tener al final de mes un sueldo decente", comenta esta madrileña de 25 años, cajera en un centro comercial del madrileño Barrio del Pilar, en el norte de la ciudad.

 Para Rocío, este ha sido su empleo desde los 18 años. Cuando terminó la Secundaria se puso a estudiar un módulo de auxiliar de guardería. Porque le encantan los niños. Y porque era su pasión. Pero la oferta en el hipermercado se cruzó entonces por delante. Le ofrecían un buen sueldo y una jornada completa. "Hasta hace dos años cobraba 1.200 euros, vivía de forma independiente, en mi propia casa... pero entonces llegó aquel recorte de horas". 

El sueldo de Rocío disminuyó drásticamente: esos 1.200 euros mensuales se convirtieron progresivamente en los 350 euros netos que le paga ahora su empresa. Las horas se precipitaron a las 60 que marca su contrato. Ni una más. "A veces, incluso alguna menos", lamenta ella. "El día 7 de cada mes me quedo ya sin dinero, entre pagos pendientes y dejar lo que sobra en la casa de mis tíos". 

Y es que Rocío ha tenido que abandonar su vida independiente y desde hace dos años vive con sus familiares. "Entre unos y otros nos ayudamos en nuestra familia. Pero esto es humillante, me siento pisoteada y atada de pies y manos. Me siento engañada después de todo el esfuerzo que he dedicado a mi trabajo". 

El caso de esta joven podrían atestiguarlo muchas de las personas que engrosan la lista de lo que se ha venido a llamar precariedad. En la actualidad, según datos de la última EPA del mes de diciembre, el 61,9% de los trabajadores a tiempo parcial no desean una jornada reducida y buscan sin éxito un empleo mejor. 

Y cada vez son más los que trabajan por horas. La tasa de parcialidad (el porcentaje de este tipo de contratos que existen en España respecto al total) ha crecido en España desde el 11,6% en 2007, antes de la crisis económica, al 15,7% en 2015. Y si reparamos en el volumen de nuevos contratos parciales que se registran cada mes en las oficinas de Empleo, se observa que ahora pesan un 31,4% frente a 20,9% que se llevaban a sellar en ventanilla antes de que la recesión azotara nuestro país. 

"Ahora trabajo cómo máximo tres días a la semana" 

Cuando Rocío tenía jornada completa, trabajaba una semana de mañana y otra de tarde. Librando un fin de semana al mes y tenía dos días de descanso semanal. Pero ahora trabaja como máximo tres días a la semana. "Y es la empresa la que decide si voy por la mañana, por la tarde o en turno partido, siempre con las 60 horas como tope máximo", cuenta. 

La compañía avisa a la joven de sus horarios con un mes de antelación, pero el trajín de trabajar un día por la mañana y otro por la tarde, otro día seis horas y otro día dos, una semana dos veces y otra semana cuatro, trastorna cualquier planificación vital a Rocío. "Esos cambios de horario me impiden por ejemplo compatibilizarlo con otro empleo", dice. 

Rocío mira continuamente ofertas de empleo por Internet porque desea retomar su pasión, el cuidado de niños. "Pero no me sale nada de nada, ni una entrevista. Es una búsqueda imposible", explica. y de irse a vivir con su pareja, nada de nada. Su novio es camarero, tiene 26 años y también trabaja a tiempo parcial por 400 euros al mes. "Juntando el sueldo de ambos, no nos da ni para alquilar un estudio y tener dinero para los gastos más básicos". 

La historia de Rocío Rubio podría acabar como la de muchos jóvenes que salen del país a ganarse la vida. Según el Consejo de la Juventud de España, hasta 218.000 se marcharon a vivir al extranjero de 2008 a 2013. "Para salir del país hay que tener valor, pero sí... me lo he planteado", admite.

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