12 julio 2016

'Au pairs': esclavitud por aprender un idioma

'Au pairs': de la ilusión de aprender un idioma a la realidad de la explotación
Una maleta llena de ilusión, los pocos ahorros del verano y el abrazo de sus padres en el aeropuerto fue lo que se llevó Beatriz desde Ciudad Real a Haarlem, (Holanda) hace ahora casi un año, para trabajar de au pair. Lo mismo se llevó a Manchester, la canaria Atteneri; a Escocia, Karin, que dejó Alicante seis meses para emprender de la misma forma esta aventura. Aventura que comenzó Rocío en Londres y que le dejó un sabor agridulce. El mismo sabor que la ciudad está dejando en Elena, quien se encuentra allí en estos momentos.


 A las miles de personas que trabajan de au pair por el mundo, esta palabra les es muy familiar, pero igual al resto de los mortales no. Una au pair es una persona, generalmente chica, que se va a un país extranjero una temporada (de 6 a 12 meses) para cuidar de los niños de una familia; a cambio la familia le da alojamiento, manutención y un pequeño sueldo mensual. Es lo que en España, de toda la vida, se denomina canguro, pero viviendo con la familia y aprendiendo o reforzando un idioma.

La crisis económica suele ser un factor determinante para tomar la decisión de marcharte del país, aunque hay otros. Para Karin fue el estrés de segundo de bachillerato lo que le llevó a tomar esa decisión de volar a Escocia. En cambio, para el resto lo más importante era aprender bien inglés después de terminar la carrera. 

El proceso de selección no es muy complicado. La empresa Aupairworld es el portal online por excelencia y el más usado por la gente con 168.059 registrados y aceptados, según la propia organización. De estos, 31.770 son españoles. Es totalmente gratuita y fiable. Aunque también existen grupos de Facebook donde familias y au pairs publican ofertas. Otra opción es buscar una agencia que te consiga una familia y que a cambio de eso recibe una cuantía de entre 200 y 300 euros, aunque esta opción es totalmente innecesaria, ya que la agencia no conoce personalmente a la familia y ese trabajo lo puede hacer directamente el interesado en irse al extranjero. 

"Mejor no vuelvas" 

Como en todos los aspectos de la vida, quien no arriesga, no gana; pero hay veces en las que se pierde. A Rocío su año en Londres se redujo a dos meses con despedida amarga. "Llevaba dos meses en Londres, era el cumpleaños de mi padre y aproveché ese fin de semana para venir a España. El domingo, mientras hacía la maleta para volverme recibí un correo de la familia en el que me decían: "mejor no vuelvas". Me explicaron que me habían empaquetado todas mis cosas, así que no tenía que preocuparme por nada; que les parecía una persona simpática y profesional, pero que no me asemejaba al perfil de au pair que ellos buscaban". Denunció en el consulado, pero le contestaron que le habían hecho "poco", para lo que podía haberle pasado. "Lo primero que hice antes de irme fue mirar en la página del Ministerio de Asuntos Exteriores sobre trabajar como au pair en Reino Unido y decía que todo estaba bien, pero si pasan estas cosas, ¿por qué no lo pone?". 

"Vine a Londres sabiendo que me podía pasar, me lo dijeron", relata Elena desde el otro lado de la línea telefónica. "Tenía trabajo en España hasta diciembre, incluso me hubieran ampliado el contrato; mi jefe me dijo que me venía porque quería". Pero la idea de aprender inglés in situ era demasiado tentadora: "Tengo claro que para mi futuro laboral, es imprescindible, por eso me vine". Vive "en el cuarto de los trastos y sin baño propio", a pesar de que la casa, de tres pisos, tiene varias habitaciones con baño. "La mujer, que es colombiana, está preparando las habitaciones para alquilarlas a turistas por internet". Antes de llegar, la madre le dijo que solo la iba a necesitar cinco horas al día para tener un poco de tiempo libre, ya que ella no trabaja y que se encargaría de las cosas del bebé, que está a punto de cumplir un año. "Sin embargo, una vez estuve aquí, me dijo que tenía que hacer más cosas, incluso la limpieza en profundidad de la casa los lunes". 

La experiencia de Elena en ocho días le deja un mal sabor de boca: "Me siento como su sirvienta, me dijo que por 130 pounds quería una niñera fulltime. No tengo tiempo libre, ni siquiera he podido ver aún Londres", señala y añade que se pasa todo el día cuidando del niño. "Espero a que se duerma para poder limpiar porque despierto reclama mi atención cada poco tiempo. La madre me ha llegado a decir que me acueste más tarde o me levante antes para hacer todas las tareas que me manda". Ahora está buscando otra familia, aunque preferiría otro tipo de trabajo para, al menos, "tener algo de tiempo libre, saber cuándo entras y sales", pero necesita un documento especial para poder hacerlo. Después de explotar con la madre, ella y su marido hablaron sobre la situación: "Me han dicho que me puedo quedar más tiempo en la casa si ayudo un poco, no sé si me seguirán pagando, mientras buscaré otra cosa". 

Beatriz cuenta una experiencia que le pasó a otra au pair en Haarlem: "Hubo un caso de un padre que intentó abusar de una au pair". Añade que esta experiencia es una lotería, "es cuestión de suerte que la familia que te toque sean buenas personas, te lleves bien con los hijos y encajes, porque te puedes encontrar de todo". 

Lo que sí está más extendido es que utilicen a las au pair para labores de limpieza, cocina y demás en la casa, aunque en realidad ese no debería de ser su trabajo. "Tienes que colaborar con tareas del hogar, como la colada, la plancha y la limpieza", aunque las labores que sí son obligación de estas chicas son como las de una niñera: cuidar de los niños, llevarlos al colegio y jugar con ellos. 

Como cualquier otro trabajador, las au pair tienen derecho a vacaciones, aunque no siempre se cumple: "Es un mes lo que te suelen dar y te lo reparten entre verano y navidad, pero también depende de los planes de la familia. Te tienen que pagar al menos una de ellas (navidad o verano). Lo suyo sería las dos, pero generalmente no pagan ninguna y encima hay que darles las gracias porque te las dan". 

Las familias son las que determinan el salario, que suele estar entre 350 y 400 euros mensuales. Lo normal sería que además pagasen dos babysit (paga extra). Por lo mal pagado que está este trabajo, Atteneri aconseja no ir con la idea de guardar algo de dinero, porque "no suelen pagar mucho". Rocío, además, recomienda no ir sin dinero, como ella, "empecé allí a ganar dinero y mis padres me ingresaban 150 euros", pero cuando la dejaron en la calle, el gasto recayó en sus padres: "Para mí eso fue un disgusto porque te vas también para darles un respiro económico". "Ahorrar es imposible, con este problema que tuve no pude ahorrar nada". En cuanto al tema del seguro médico, algunas au pair se pueden encontrar desatendidas, puesto que sin seguro no tienen acceso a un médico especialista y "lo tienes que pagar de tu bolsillo", comenta Beatriz. En el caso de Elena, la madre le dijo que "la primera semana no se cobra porque era de entrenamiento, aunque como no me lo había dicho al principio, me ha pagado". 

Al no conocer muy bien ni el idioma ni las costumbres, pueden darse situaciones embarazosas, como la que le sucedió a Karin en Escocia: "Allí tuve una situación un tanto incómoda, tienen la creencia de que el pollo contamina la cocina, y que los niños pueden morirse por ello. Me llamaron la atención tras unos meses porque ponía el pollo en la misma balda que la pasta; yo no lo entendía y por eso estuvieron una semana sin hablarme más que lo justo y necesario". 

Asimismo, las cinco afirman que hay casos de estafa. Aconsejan no dar dinero y ser muy cuidadoso con este tema. "Hay familias que contactan contigo y te piden dinero por adelantado, hay veces que se trata de personas que se hacen pasar por falsas familias para sacar dinero". 

"Te sorprendes de ti y del mundo" 

Aunque no todo lo que te pase tiene que ser malo. Bastante difícil es ya de por sí tomar la decisión de marcharte a miles de kilómetros de tu familia para vivir esta experiencia como para ir pensando que no vas a tener suerte y que todo lo que te pase va a ser negativo. 

A pesar de la mala experiencia que sufrió Rocío, aconseja a quien quiera, que se marche: "Estuve dos meses muy bien. He hecho amigos con los que sigo hablando, conocí muchos sitios y estoy planteándome volverme a ir uno o dos meses el año que viene". 

Atteneri relata que desarrolló más seguridad en sí misma porque descubrió que muchas de las barreras que nos ponemos se pueden superar. Cree que esta experiencia le ha cambiado la percepción que tenía de sí misma. "Conocí a mucha gente de diferentes países, culturas y formas de vivir que ignoraba completamente, probé comidas de varios sitios...". 

Igual opina Beatriz: "Nunca pensé que aprendería todo lo que he aprendido este año. Irte de au pair es muy beneficioso, porque te ayuda a conocerte mejor; te sorprendes de ti y del mundo y, evidentemente, amplías tus horizontes; es entonces cuando te das cuenta de que el mundo es enorme y de que quieres seguir viviendo momentos alrededor de él". 

Por su parte, Karin ha contado a 20minutos que ha sido una experiencia "extraordinaria" porque ha disfrutado mucho con los niños, y que sin lugar a dudas, repetiría una y otra vez. "A pesar de los momentos no tan buenos, volvería con los ojos cerrados y se lo recomiendo a todas las personas que quieran aprender un nuevo idioma, costumbres, a experimentar otro tipo de convivencia... En definitiva, a vivir la experiencia, porque puedo asegurar que no se van a arrepentir". 

Es, además, un trabajo que ayuda a mejorar y a soltarse con el idioma que tienes que aprender. "Cuando tu nivel de inglés no es muy bueno y te da vergüenza hablar en público, este trabajo te ayuda a quitarte todos esos miedos y a creer más en ti mismo. A mí me daba más seguridad que irme de camarera, por ejemplo, porque para trabajar de cara al público tienes que ser capaz de mantener una conversación y yo no lo era", explica Beatriz. En el caso de Atteneri, tenía claro que para poder encontrar un empleo en su campo, debía aprender inglés, por eso decidió "seguir el impulso y aprovechar el momento". 

Solo hay sitio para chicas 

Cada vez hay más chicas trabajando de au pair. ¿Por qué solo chicas? Muy fácil: "En la sociedad en la que vivimos seguimos siendo machistas. ¿Cuántas chicas vamos sin haber planchado una camisa en nuestra vida o haber cocinado para más de dos personas? La mayoría venimos recién salidas del cascarón de nuestros padres, quienes nos mantienen a base de tupperware y nos lavan la ropa cuando vamos a visitarlos. Por eso no me parece justo que por el hecho de que seas un chico no puedas disfrutar de esta experiencia", apunta Beatriz. 

Atteneri aún recuerda lo que le dijeron una vez al aconsejarle a una mujer que debería tener un au pair chico, su respuesta fue: "¿Un hombre? No, qué asco". 

Para Karin, "la sociedad sigue siendo muy sexista, se fían antes de una chica por ser mujer, que de un chico, les da más confianza". De hecho, "al hermano de una amiga, al que le encantan los niños y ha estudiado magisterio, le gustaría irse de au pair, pero solo por ser chico no puede. Lo rechazan", señala. Y añade que cree que "no debería ser así, pero lo es". 

Irte al extranjero supone empezar de cero, conocer otras personas y culturas, dar portazo a la vergüenza y relacionarte. "Aprendes a valorar lo que tienes en casa, a tu familia, a tus amigos, a tu gente. Echas de menos cosas a las que nunca les has dado importancia y cuando te ves solo, te das cuenta de la suerte que tienes". En la balanza de esta experiencia pesa más lo positivo que lo negativo, o al menos eso han dado a entender estas cinco valientes que un día dejaron su casa para probar suerte fuera de España.

SOMOS sindicalistas 20minutos | Manfred Antranias